Friday, July 06, 2007

HACIENDO LA REVOLUCION IV




MIRIAM Y ELENA JUGANDO AL BÁDMINTON EN BANG!

“En los bailes yo era una de las más incansables y la más alegre. Una noche un primo de Sasha [Alexander Berkman], un muchacho joven, me llevó aparte. Con una cara grave, como si estuviera a punto de anunciar la muerte de un camarada querido, me susurró que no era adecuado para una agitadora como yo bailar de esa manera. Al menos no con tal atrevimiento y pasión. Era indigno para alguien que estaba en camino de convertirse en una fuerza importante dentro del movimiento anarquista. Mi frivolidad sólo haría que dañar la causa. Me fuí poniendo furiosa ante la interferencia impudente del muchacho. Le dije que se metiera en sus propios asuntos, ya me estaba cansando de que me echaran constantemente en cara “la causa”. No creía que una causa que implicaba un ideal hermoso, por el anarquismo, por la liberación y la libertad de convenciones y prejuicios, debiera exigir la negación de la vida y de la alegría. Insistí que nuestra causa no podía esperar que me hiciera monja y que el movimiento no debía convertirse en un claustro. Si tenía que significar eso, no lo deseaba. “Deseo la libertad, el derecho a la libre-expresión, el derecho a las cosas hermosas, radiantes para todos”. El anarquismo significa eso para mí, y lo viviría así a pesar del mundo entero – prisiones, persecución, todo–. Sí, incluso a pesar de la condenación de mis propios camaradas viviría mi ideal hermosoEmma Goldman

1 comment:

Elena said...

Es gracioso porque en realidad no se ven apenas las raquetas.