Thursday, March 31, 2011
Wednesday, March 30, 2011
KAPUTT
Wasting your days
chasing some girls
alright, chasing cocaine
through the backrooms of the world
all night.
+ Andy Battaglia Death of an indie man
Friday, March 25, 2011
Thursday, March 24, 2011
THE STREETS
A un lado, el barrio suburbial de Courtilles, en la ciudad de Asnières, poblado de edificios de treinta plantas llenos de pisos sociales diminutos y miserables; al otro, el barrio suburbial de Luth, de Gennevilliers, idéntico al otro, con las mismos solares desérticos, los mismos bloques brutales de pisos desguarnecidos. En medio, el Boulevard Intercomunal, una avenida iluminada que separa estas dos ciudades tan parecidas de esta zona del norte de la periferia pobre del norte de París. En la estación de metro de Asnières, un batallón de policías antidisturbios, armados de porras, escudos de metracrilato y hombreras y rodilleras de Tortugas Ninja vigila la salida con una orden clara: detener a todo menor de 18 años que vaya solo por la calle desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana. Esto es un verdadero toque de queda a veinte minutos del Louvre, a un paso de París.
Ha sido establecido, casi a su pesar, por dos alcaldes: uno es el de Asnières, que pertenece al Partido Socialista francés (PS), que se llama Sébastien Pietrasanta y que aseguraba incrédulo hace unos días en Le Parisien: "Nunca pensé que tendría que hacer esto". El otro es el regidor de Gennevilliers, Jacques Bourgoin, del Partido Comunista Francés.
El objetivo de la medida, que durará hasta el 24 de marzo es acabar con una absurda guerra interminable de bandas de adolescentes que ya se ha cobrado varios heridos y la vida de un chico de 15 años que murió apuñalado el sábado 12 de marzo en la puerta del metro. La razón del ataque es simple: Sammy Debby, del barrio de Cortilles, en Asnières, se aventuró fuera de su territorio, cruzó la frontera invisible que separa las dos mitades de la misma pobreza y se aventuró por el barrio de Luth, en Gennevillieres. Hubo venganzas, revenganzas, llamadas inútiles a la paz, llamamientos de los alcaldes, súplicas de las madres...
El centenar de policías antidisturbios se despliega por la noche en los territorios en disputa entre estas bandas, que son capaces matarse por la puerta de entrada del polideportivo, por la esquina que da al MacDonals o la salida del metro. Hace mucho frío. La policía vigila, pide la documentación o espera con cara de aburrimiento. Cualquier menor con un arma será detenido. Cualquier menor, con arma o sin ella, que camine solo será conducido a la comisaría a la espera de que sus padres acudan a recuperarle, tras pagar una multa de 38 euros.
"Este no es un barrio especialmente malo", dice un hombre que pasea un perro enano, al lado de un puesto de pizzas que, aparte de la boca de metro, es lo único medianamente vivo en esta geografía abrupta y desagradable de solares desérticos y edificios altísimos sin nada alrededor. "A veces se queman coches, y eso, pero no es especialmente malo. Esto son peleas de bandas de adolescentes que no tienen nada que hacer, chicos desocupados, ni siquiera es una cuestión de droga".
El alcalde de Gennevillieres recordaba hace poco en una entrevista en la radio que el 20% de los jóvenes de estos barrios no está escolarizado. En el pedazo de acera donde murió Sammy, en una valla metálica, alguien ha colocado cuartillas con palabras en francés y en árabe: "Te queríamos" "El gueto llora solo".
El último informe del Observatorio Nacional de Zonas Urbanas Sensibles revelaba datos la realidad de estas ciudades: un tercio de los cuatro millones y medio de personas que habita en ellas malvive con menos de 900 euros al mes, una cantidad que en Francia se considera pobreza. Y el 47% de los jóvenes de 14 a 24 años de estos barrios desde los que si uno se asoma un poco se ve la Torre Eiffel carece de trabajo; y el 66,2% de título educativo ninguno o sólo posee el graduado escolar. Los sociólogos hablan de una "generación perdida" que a veces estalla llevándoselo todo por delante: en un barrio idéntico a estos dos se originó en 2007 la protesta que, a base de quemar miles de coches en una revuelta descabezada y puramente destructiva que puso al Gobierno de Jacques Chirac contra las cuerdas en 2007.
Un reciente reportaje del periódico Le Monde citaba a un habitante de estos barrios que conocía a algunos de los chicos amigos de Sammy y describía así su identidad esquizofrénica: "No se sienten ni franceses ni argelinos. Se sienten 200% de Asnières".
Wednesday, March 23, 2011
Tuesday, March 22, 2011
AMNESIA 1989
Esto que hoy os muestro es lo mas bello que han visto mis ojos en tiempo reciente. La persona que porta la camara capta la esencia de aquel dia sin efectos ni montajes extraños. La sesion de Alfredo, el mitico DJ de Amnesia entre 1984 y 1989, es de lo mas brillante que han escuchado estos oidos: Sterling Void, Technotronic, Raul Orellana, Bob Marley, Pink Floyd, Inner City... Ademas, en el primer video se puede escuchar parte del directo que Adamski hizo aquel dia. No hay palabras para mostrar la emocion que ha recorrido mi cuerpo cuando he podido ver las cinco partes completas. ¡Disfrutad!
Monday, March 21, 2011
Saturday, March 19, 2011
Thursday, March 17, 2011
Wednesday, March 16, 2011
Friday, March 11, 2011
Torrente 4. Lethal Crisis
De vez en cuando, entre una entrega y otra de la saga Torrente, el amante de la comedia -sin miedo a las más ásperas e incorrectas modulaciones del género- se topa con algún estímulo para recordar al sórdido personaje creado por Santiago Segura. Este crítico, por ejemplo, no podía quitarse a José Luis Torrente de la cabeza mientras veía al sensacional Danny McBride en la piel de los respectivos protagonistas de la película The foot fist way -un maestro del taekwondo caído en desagracia- y la serie Eastbound & down (aquí llamada De culo y cuesta abajo) -autodestructiva estrella del deporte hundida en la miseria-. Es posible que tanto McBride como su director Jody Hill no conozcan la obra de Segura. También es posible que el propio Segura no haya visto Observe and report, el segundo largometraje de Hill, y, sin embargo, el poderoso, aunque hilarantemente antiépico clímax final de Torrente 4. Lethal crisis se parece mucho al de esa afortunada reducción del modelo Taxi driver a la poética del no lugar de los centros comerciales. A veces, estos parentescos casuales son de lo más esclarecedor. McBride, Hill y Segura juegan en la misma liga: la renovación del modelo de comedia de multisalas pos-Saturday night live de la mano del humor políticamente incorrecto, sustentada en esa tradición del cómico como materia oscura que podía haber inaugurado el Chaplin de la etapa Keystone, pero que acabó teniendo en W. C. Fields a su gran icono. En Torrente 4, Segura parece un Oliver Hardy del Lado Oscuro retratado en agresiva y supurante alta definición.
Quienes acusan a Segura de prolongar lo peor de la comedia española equivocan el tiro: lo suyo está más cerca de lo que han logrado humoristas gráficos como Kim y Óscar Nebreda o de lo que actualmente ejercita el extremo Pedro Vera. La técnica consiste en coger el toro de la zafiedad por los cuernos para acabar extendiendo al sol su simbólica piel, en cuyas cicatrices lo torrentiano aparece como mínimo común denominador del espíritu colectivo. En la película, Segura canaliza el entreverado amor / odio de la masa por iconos basura, pone el dedo en no pocas llagas y, cosa importante, da a su público lo que pide y (en este caso, mucho) más: la secuencia de artes marciales con El Batu y John Cobra es buena unidad de medida. Solo por el carisma y la vis cómica sin aditivos de Kiko Rivera o por el hallazgo que supone el registro interpretativo de Yon González, esta secuela ya hubiese merecido la pena: que, además, remita a los aciertos del primer Torrente, que espectacularice sus formas, afine sus ritmos y ofrezca propinas tan memorables como los dos números musicales de cierre o los créditos de David Guaita -camino de ser nuestro Maurice Binder- desarticula toda sospecha de inercia y automatismo. A Segura le seguirán reprochando no ser Lubitsch: por cierto, la versión high class de una actitud inequívocamente torrentiana.
Jordi Costa
Wednesday, March 09, 2011
Tuesday, March 08, 2011
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