Monday, January 21, 2008

KIKO AMAT ES DIOS



WES ANDERSON ES DIOS

Y tras ver Viaje a Darjeeling les vamos a decir por qué es Dios:

1) Su estilo es inmortal: Y los temas también. En efecto, Wes Anderson es repetitivo, pero de una manera buena. Que siempre haga “la misma película” -el Arma Arrojadiza #1 de sus detractores- es, en nuestro mundo, una virtud. Anderson ama el contexto, una de las cosas más altas que alguien puede amar. Afirma que le gusta seguir “una línea de razonamiento” y que los personajes de Academia Rushmore (1998) podrían aparecer en medio de Vida acuática (2004) y no sentirse desplazados. Pues hay dos tipos de escritores/directores/artistas: aquellos para los que todo debe encajar en una visión inclusiva, y aquellos para los que no; Wes Anderson es un cineasta de los primeros. Viaje a Darjeeling habla otra vez de círculos familiares quebrados, de hombres dañados intentando arreglar los tropiezos del pasado, de adultos sensibles buscando la aprobación de una figura paterna. Y está hecha con tics y ritmo in-con-fun-di-ble-men-te Anderson. Y, encima, empieza con un corto. Las películas con corto son buenas; es la ley.

2) Es cool: De esa manera en que se es cool cuando uno no busca serlo. Cool de nacimiento, de ADN, que no se consigue ni con asesores de imagen ni hurgando en directrices prefabricadas. Wes Anderson es cool porque les gustan las cosas adecuadas y es aplaudido por la gente adecuada, que diría Tibor Fischer. Porque pudiendo escoger la papilla y lo soez, escogió lo chulo. Anderson es cool como lo eran Serge Gainsbourg, Coltrane o John Osborne. Casi sin querer.

3) Ésta es su vida: Anderson habla mucho de él mismo, y extrae gran parte de su material de la realidad. “La mayoría de cosas que suceden ante la cámara las descubrimos allí mismo”, ha declarado de Darjeeling. Esto es cine-como-vida a lo Warner Herzog. Esto es entregarse a la aventura de filmar con el ansia lúdica de un niño. Esto es grande.

4) El Guionazo: Viaje a Darjeeling es la historia de tres hermanos -Francis, Peter y Jack Whitman: Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman- que, tras la muerte de su padre, se lanzan a un viaje de autoconocimiento por la India. En tren. Magullados emocionalmente, cargados de maletas metafóricas y reales, trufados de greuges y recuerdos, los hermanos se enfrentan a lo que se pone en su camino con el alma coja y los estómagos llenos de calmantes sin receta. Los diálogos son para repetir ad eternum, como gags de Bill Hicks; si ven suficientes películas de Wes Anderson no tendrán que utilizar frases propias nunca más. Están todas allí, en serio.

5) La risa, la emoción: Y ni la primera es chusca, ni la segunda es cursi. Viaje a Darjeeeling logra ser emotiva y dulce sin revolvernos el estómago con truquitos de Sam Mendes. Y, a la vez, hace reír.

6) El paraíso del nerd: Se les van a caer las pupilas de tanto buscar bromas privadas. Si antes pillaron lo de la anguila Hermès (por los fulares), el barco Belafonte (por el Calypso de Cousteau), las mil referencias a Charlie Brown en Academia Rushmore, etc., en Viaje a Darjeeling les espera otro festín de autoreferencias, nombres evocadores, cameos y guiños. Feliz caza, geeks.

7) Amigos-enemigos: ¿Recuerdan el “Si no te gusta esta película no me quieres; porque esta película soy yo, yo soy esta película” del The disappointment artist, de Jonathan lethem? Pues con Wes Anderson es así. Si a alguno de sus amigos no le gusta Viaje a Darjeeling, no es amigo suyo. Si su novio no entiende por qué es usted fan, corte con él. Es así de simple. Porque el Apocalipsis será una escatológica lucha fraticida entre aquellos a los que nos gusta Wes Anderson y aquellos a los que no. Dos formas irreconciliables de ver el arte. Tomen partido AHORA.

8) Casting: En los filmes de Anderson sólo salen actores buenos e idiosincrásicos. O sea, Bill Murray. Gene Hackman. Los Wilson-Brody-Schwartzman de ésta. Y siempre hay sorpresas. En Darjeeling es la debutante angloindia Amara Karan. Amara: Acepta nuestro amor, te lo suplico.

9) Kumar Pallana: Sí, “Pagoda” vuelve a salir aquí. Los fans ya saben de qué hablo.

10) La banda sonora: He dejado esto para el 10, pero es vital. Wes Anderson, ya lo habrán leído por ahí, es un esnop, un conocedor de discos gloriosos. Si en Academia Rushmore vieron los créditos de inicio a ritmo de los modsters The Creation (“Kang-kang-ka-ka-kang: ¡Making tiiiiiime!”), secaron lagrimilla con Nico en Los Tenembaums (2001), escucharon el “Rebel rebel” de Bowie en brasileño en Vida Acuática, aquí tienen más material: el “Where do you go my lovely” del angloindio Peter Sarsted, Satyajit Ray, Debussy, The Kinks y el “Play with fire” de los Stones, entre otros. Van a disfrutar Viaje a Darjeeling incluso privados de visión. Y eso no puede decirse de cualquier película.
Kiko Amat

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 16 de enero de 2008)

4 comments:

  1. Jajaja, esto es enorme!

    ReplyDelete
  2. Anonymous7:20 pm

    Uno
    y después otro
    que se encuentran
    somos dos si estás conmigo
    (me cantaba mi amigo Pablo).
    Al principio apenas hablan
    no hay mucho que decir
    salvo lo importante
    "yo soy mi historia"
    y de repente hay un nosotros
    raro
    e incluso incómodo
    pero irresistible.
    Bruno repara aparatos de proyección / y recorre Alemania en su camión
    de cine en cine.
    Robert es un kamikaze
    ha intentado hundirse con su escarabajo
    en el río Elba.
    De cine en cine
    y empiezan a hacer cosas juntos.
    Sombras chinescas (qué maravilla)
    por casualidad
    en un teatro
    para un puñado de críos salvajes (qué redundancia).
    Cantan en la cabina del camión
    en el pick-up suena
    cuando estoy triste toco mi guitarra
    igual que Eddie

    (Cochran, claro).
    Huyen de un cine de pueblo
    andando-corriendo
    qué graciosos
    como tocados por la gracia.
    Hacer cosas juntos
    cosas que sólo van a pasar
    si estamos juntos.
    Luego tropiezan con un tipo
    su mujer decidió estrellarse contra un árbol
    un coche contra un árbol
    y él sabe ahora que
    "la muerte no existe"
    "existe la vida".
    Robert se marcha
    a visitar a su padre
    a matar al padre
    no
    mejor:
    a encontrar una salida
    allí donde él no la encontró.
    Bruno conoce a una chica
    (qué emocionante Liza Kreuzer
    teniendo que escribir
    y haciéndolo en cualquier parte
    ¿te acuerdas?)
    una mujer
    y duermen juntos separados
    no sucede nada
    y además es tristísimo.
    Robert y Bruno se reúnen de nuevo
    roban más o menos
    un sidecar
    (y aquí me entraron ganas
    lo admito
    de saltar en la butaca
    o aplaudir como una loca
    de alegría)
    y viajan hasta la orilla del Rin
    porque
    Doncella: ¿Adónde vamos?
    Peregrino: A casa, siempre a casa.

    Bruno regresa
    y el regreso es imposible
    pero es también la posibilidad
    del tiempo recobrado
    tener el tiempo
    el curso del tiempo
    tener al fin una historia
    la suya.
    Y llegan hasta la frontera
    donde se separarán
    un barracón abandonado
    del ejército americano
    "no se puede ir más lejos".
    Se pelean
    un ojo morado
    un labio partido
    y conversan
    Robert ha dejado a su mujer
    "no soy yo mismo cuando estoy con ella"
    y sin embargo ellos
    los dos
    han encontrado la manera
    de estar juntos.
    De pronto una melodía pop
    inoportuna, inevitable
    y tan poderosa
    "los americanos nos han colonizado el subconsciente".
    No obstante América
    aún no ha sido descubierta
    la América de Melville
    de Emerson y Thoreau
    sociedad sin padres
    comunidad de los solteros
    donde la filiación
    es sustituida por la alianza
    y la consanguinidad
    por el pacto de sangre
    una pasión ardiente
    más profunda que el amor.
    Aliarse para poder
    algún día
    llegar a estar solo
    por eso se separan
    nuestros dos solteros
    "no se puede ir más lejos".
    Un momento
    termino enseguida.
    Robert y un niño
    en una estación cualquiera
    R: ¿Qué escribes?
    N: Escribo lo que veo.
    R: ¿Qué ves?
    N: Los raíles, la ballesta, el horario, el cielo, las nubes. Un hombre que lleva una maleta, una maleta vacía, una sonrisa, un ojo morado, un puño... lanzando una piedra.
    R: ¿Tan simple como eso?
    N: Tan simple.

    Esto es todo
    amigo.
    Y hoy diría
    que todo es lo que parece.
    Todo es lo que parece
    y entonces se trata
    de tener los ojos bien abiertos
    para lograr ver.
    Ver, oír
    pensar.
    Ya está
    lo he dicho.

    ReplyDelete
  3. Anonymous10:47 pm

    Ésta es la buena.

    ReplyDelete
  4. Anonymous11:33 pm

    vehemente pero descacharrante.

    gracias.

    ReplyDelete